viernes, 23 de junio de 2011
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Protección ambiental y Protección ambiental espiritual
La esencia del Chan
Charla dada por el maestro Sheng Yen el 26 de abril de 1992.

La ”protección ambiental” se ha convertido en un término muy conocido, pero, ¿qué debería significar en el contexto del Chan? El proteger el medio ambiente es salvaguardar el equilibrio natural y ecológico de nuestro mundo. Cuando este equilibrio está dañado, da como resultado desastres naturales y sufrimiento humano. Nosotros somos parte de, y dependemos del equilibrio ecológico.

La tierra nos sustenta, pero todos los días hacemos daño a la tierra, al aire y al agua a través de nuestro uso de materiales químicos, sintéticos, radiactivos, energéticos, etc. Los periódicos, las cajas de cartón, los vasos y pañuelos de papel que utilizamos diariamente son a menudo hechos a través de destruir los bosques de la tierra, y producen montañas de basura. Mientras cuidamos nuestra higiene y aseo personal, contaminamos el medio ambiente. Un ejemplo de la protección ambiental es salvaguardar la limpieza de nuestros alrededores.

La matanza de animales para la comida se ha convertido en una causa principal de la destrucción ambiental. Nuestros métodos de criar gallinas, patos, cerdos, ganado vacuno y los demás animales como comida perjudican la tierra y contaminan el agua en muchos lugares. Por ejemplo, los americanos y los japoneses destruyen los bosques lluviosos tropicales en la Cuenca Amazónica en Sudamérica para criar ganado bovino para carne y transportarlo a Japón y los Estados Unidos. No perjudican sus ambientes locales. Pero, en su lugar perjudican los recursos naturales y el equilibrio ecológico de los países más pobres y de la tierra en su totalidad. La abstención de matar seres vivientes es uno de los preceptos budistas. La abstención de matar animales para consumir su carne es también un método de protección ambiental.

Cuando las personas tratan de mejorar sus vidas, generalmente piensan en términos materiales e ignoran los espirituales. Eso es la razón principal de la destrucción ambiental. Como practicantes Chan nuestras vidas materiales deberían ser simples y ordenadas, y así deben ser nuestras vidas espirituales que son lo más importante para nosotros. A través de la práctica Chan se puede mejorar la calidad de nuestras vidas en el sentido espiritual, y se pueden emplear los conceptos y las prácticas Chan para ayudar a proteger el medio ambiente para todos los seres sensibles y a mejorar el bienestar de la humanidad.

Recientemente dirigí un retiro Chan de una semana de duración en Inglaterra. Los participantes incluían psicólogos, psiquiatras, doctores médicos y escritores: personas inteligentes que ayudan a los demás con sus problemas. Pero ellos, igualmente, tienen problemas y sufrimiento, y por eso estaban asistiendo a un retiro Chan. Nosotros vivimos en un mundo rápidamente cambiante y violentamente competitivo que también está contaminado por todas partes. Eso provoca estrés y hace casi imposible la ecuanimidad y la paz. ¿Cómo podemos cultivar la ecuanimidad y la paz? A través de los conceptos Chan y los métodos de práctica.

Pero, ¿qué es el Chan? El Chan es la sabiduría pura, el Chan es la mente incontaminada y el Chan es el estado mental de carencia de forma, de no-permanencia y no pensamiento.

El Chan es sabiduría pura. La sabiduría radica en ver claramente sin ningún apego al yo. Las personas con apego y ego pueden ser inteligentes para ser egoístas, pero no son sabias en el sentido Chan.
El Chan es la mente incontaminada. La mente incontaminada es no-discriminativa, no-emocional y, de nuevo, sin apego al yo.

El Chan es un estado mental de la ausencia de forma, impermanencia y no-pensamiento. Estos tres términos son utilizados en el Sutra de la Plataforma del Sexto Patriarca de la escuela Chan, Hui-neng (638-713), y este concepto es el fundamento del sutra.

La ausencia de forma es vacuidad. Eso es la vacuidad en “La existencia es vacuidad” o “La forma es vacuidad”, como lo que se expresa en el Sutra del Corazón: si tienes algo, no lo tienes al mismo tiempo, puesto que está cambiando en todo momento. El ver la esencia de vacuidad que se encarna en formas visibles, se le llama la ausencia de forma. Como las flores en el altar del templo, todo tiene existencia y vacuidad al mismo tiempo. La existencia es la forma de las flores. Pero dado que ellas siempre están cambiando, están vacías. Una forma que siempre está cambiando es sin-forma. Lo que existe ahora está desapareciendo. Lo que justamente ha existido ahora se está yendo ahora. “La forma es vacuidad.”

El Chan es también un estado mental de impermanencia, y la impermanencia también es vacuidad. Es decir, “La vacuidad es existencia” o, como dice el Sutra del Corazón, “La vacuidad es forma”. Una mente que es impermanente no se aferra, ni se detiene o permanece en ningún fenómeno o forma, incluyendo no sólo las formas físicas sino también las ideas, sensaciones y etc. La mente impermanente reconoce que la forma está cambiando siempre, y que nada puede detenerse o apegarse. Esto reconoce la vacuidad de todas las formas. Incluso el deseo de aferrarse a algo, lo cual es forma, está siempre cambiando y está vacío. Eso es lo que significa el Sutra del Corazón cuando dice, “La vacuidad es forma.”

El Chan es un estado mental de no-pensamiento, y el no-pensamiento es, nuevamente, vacuidad. No-pensamiento significa que no hay pensamiento apegado al yo en la mente, ni tribulaciones en el pensamiento, ni egoísmo en el pensamiento. Eso es vacuidad: la vacuidad del ego que siempre está cambiando. Una mente sin apego al ego no experimenta vicisitudes emocionales o sentimentales. La ausencia de ego es también la ausencia de individualidad.

El Budismo proclama la ausencia de individualidad. Una vez me preguntaron, “¿El Buda tiene ego? ¿Un Arhat tiene ego?”

Contesté, “Ciertamente no. El Buda y los arhats no tienen tribulaciones. Es sólo cuando estás libre del ego así estás liberado de tribulaciones.”

Alguien preguntó más profundamente: La primera frase en el Sutra del Diamante es, “Esto es lo que he oído,” dicha por Ananda, y un verso sobre ello, hablado por el Buda, tiene las líneas siguientes:

Viniendo a mí por la forma,
rezándome por la voz,
es un camino lleno de vileza y maligno.
Nunca conduce al Buda.


El “yo” y el “mi” en estas declaraciones fueron dichos por el arhat iluminado Ananda y el mismo Buda. ¿Cómo se puede decir que no tienen ego?

Contesté, el “yo” y el “mi” son, por sí mismos, ausencia de individualidad. Son sólo los nombres provisionales del ego. Para explicar un cierto fenómeno, a veces alguien tiene que ser nombrado como un ejemplo, de lo contrario la sabiduría del Buda no puede ser ilustrarda. Eso no es un ego en un sentido emocional, o un ego al que hay apego al ego, sino un ego provisional para denotar la verdadera ausencia del ser.”

El Chan es la vacuidad absoluta, no la vacuidad relativa a la existencia. El Sutra del Corazón dice que “Todos los cinco skandhas (agregados) son vacíos.” Los cinco skandhas incluyen nuestro cuerpo físico, espíritu y mente. Los cinco skandhas no son un ego verdadero, son formas que están cambiando constantemente. Son vacuidad.

La vacuidad es la ausencia del ser. El Sutra del Corazón nos dice que el estar liberado del ego sin pensar en la ausencia de uno mismo es sabiduría. Sin ausencia de ego no hay nadie a quien pertenezca la sabiduría. Por consiguiente, no hay sabiduría, ni santidad, ni incluso la Budeidad para que puedan lograrla los practicantes. Si hay una percepción de la obtención entonces debe haber alguien que logre, y eso es el ego. Por eso dice el Sutra del Corazón “No hay sabiduría ni obtención.” En el Sutra de Vimalakirti, el Capítulo sobre Observar a los Seres Sensibles dice que si hay un testigo de la obtención eso no es la obtención sino arrogancia.

La ausencia del ser no es negativa, sino positiva. El Sutra del Corazón dice, “No hay ignorancia ni extinción de la ignorancia.” y, “Ni la vejez y la muerte, ni la extinción de la vejez y la muerte.” Si hubiera una extinción, eso que se extinguió ya no existiría en el mundo, y eso es negativo. La ignorancia, la vejez y la muerte son inexistentes, como son la extinción de la ignorancia, de la vejez y de la muerte. No hay razón para temerlas. Las personas ordinarias piensan que nacieron y morirán como una consecuencia del apego y la ignorancia. Sin apego ni tribulaciones, no hay ignorancia ni vejez ni muerte. Los que no tienen apego ni tribulaciones, aquellos que no tienen noción de una individualidad, todavía experimentan los fenómenos de vejez y muerte que siempre son cambiantes. Pero puesto que no tienen apego a la vejez y a la muerte, no les tienen miedo. Eso es la obtención de los que están liberados del ego.

”...Ni la vejez y la muerte y ni la extinción de la vejez y la muerte..” no expresa la vacuidad relativa. Lo que llamamos “liberarse de la vida y la muerte” es estar a gusto con la vida y la muerte y no tener miedo de ellas. Esto es no tener una idea o pensamiento respecto a la vida y la muerte. Pero después de liberarse de la vida y de la muerte, un bodhisattva todavía acepta la vida y la muerte para salvar a los seres sensibles. Eso es otro significado de “Ni la extinción de la vejez y la muerte.” El capítulo sobre la Renuncia de los Bodhisattvas en el Sutra de Vimalakirti dice que los bodhisattvas deberían observar a través de la ausencia del ser y enseñar con paciencia. Eso ilustra la naturaleza positiva de la ausencia del ser.

No establecerse en la vacuidad o en la existencia es la vacuidad absoluta. El Avatamsaka Sutra habla del ilimitado reino del Dharma, el reino del Dharma de las personas ordinarias y el reino de los Budas. Un reino del dharma es una esfera o campo que incluye todos los fenómenos. Está formado por la mente. Por consiguiente, las personas a diferentes niveles experimentan diferentes reinos del dharma. La palabra “ilimitado” en el Avatamsaka Sutra indica el ser absoluto, el verdadero ser sin límites, por consiguiente, el ilimitado reino del dharma es absoluto. La vacuidad en el Sutra del Corazón es la vacuidad última o la vacuidad absoluta, no la vacuidad relativa. La palabra “infinitud” en el Avatamsaka Sutra y la palabra “vacuidad” en el Sutra del Corazón significan la misma cosa: la vacuidad inconcebible.

La vacuidad absoluta no es ni lo mismo ni es diferente. No es uno ni es dos. El Vimalakirti Sura discute repetidamente no-dualidad, incluyendo la no-dualidad de ser y no ser, la no-dualidad de limpieza y suciedad, la no-dualidad de muerte y nirvana y la no-dualidad de Bodhi y tribulación. Esos son los otros nombres para la vacuidad.

Cuando hablamos de la protección ambiental espiritual, estamos hablando de concordar nuestros reinos del dhama con los principios Chan de la ausencia del ser y la vacuidad. Lo que cada cual experimenta como su mundo interior o espiritual es el reino del dharma formado por su propia mente. El Chan reconoce diez de estos reinos, cuatro experimentados por las personas sagradas y seis por las personas ordinarias. Esos reinos del dharma son formados por la mente de tres maneras.

Lo que creemos ayuda a crear el reino en el que estamos. Si crees que algo es limpio y puro, entonces lo es. Si crees que puedes estar tranquilo, lo puedes estar. Cuando hace mucho calor, si creemos realmente que no hace calor, o si nuestra mente está en otra cosa, no sentimos tanto calor. Cuando estamos sufriendo, si no pensamos que es difícil de aguantarlo, sufrimos menos.

En el número más reciente de la revista americana titulada, “Search for Life,” había un relato acerca de un padre e hijo que cayeron en un lago en un accidente de avión en invierno. El padre murió rápidamente en la explosión, pero el hijo consiguió vivir en el bosque al lado del lago durante 70 días, hasta que fue rescatado finalmente. Sobrevivió a través de decirse a sí mismo con determinación “No tengo hambre, no me siento hambriento. No tengo frío. No siento frío” Cuando fue rescatado sólo pesaba 79 libras, pero estaba vivo. Su creencia y determinación mental lo salvaron de la muerte.

La segunda cosa que ayuda a establecer el reino del dharma que experimentamos es la purificación de nuestra vida física y mental a través de las prácticas de meditación Chan, la recitación de los sutras, la postración y etc. Si realizas estas prácticas, te llevarán a ver la tierra pura, los Budas y los bodhisattvas. Estas experiencias son personales, y nadie más puede compartirlas.

Haciendo votos y tratando de cumplirlos también forma el reino del dharma que experimentamos. El voto es un modelo formado por la mente. Si deseamos o esperamos conseguir algo, deberíamos hacer lo mejor que podamos para cambiar nuestra realidad a través de nuestras hazañas y acciones. A través de los votos y las acciones podemos cambiar nuestra situación actual.

Nuestro mundo interior no está separado del mundo exterior. El mundo interior de un practicante Chan debería volverse puro y limpio, impecable e incontaminado. Esta pureza es expresada en una vida material simple y natural. Desde el punto de vista del practicante, el mundo exterior no está más allá de su capacidad mental ilimitada. El mundo interior de un gran practicante o un bodhisattva es desinteresado, deprovisto del ego, y por lo tanto, ilimitado. Su ausencia del yo hace que el mundo exterior esté dentro de su naturaleza interior. El mundo interior, que es puro, desprovisto de ego e incontaminado, hace al mundo exterior puro, desprovisto del ego e incontaminado. Desde la naturaleza de pureza y vacuidad, él o ella ve que el mundo es de la no-forma e impermanente. El mundo interior de un gran practicante está asociado con el exterior, desprovisto del ego e incontaminado, sin forma e impermanente. ¿Dónde él o ella podría encontrar un lugar que no fuera la tierra de Buda? Aunque reconozcan todos los lugares como una tierra de Buda, los practicantes Chan intentan difundir los conceptos y métodos de la protección ambiental espiritual puesto que hay seres sensibles que todavía experimentan angustia.

Los practicantes Chan tienen una mente clara y sistemática. La ausencia de forma y la unidad del mundo interior y exterior no los confunden ni les hacen tener una mente confusa. Pueden ver el mundo exterior sin una idea de sí mismos y lidiar con él adecuadamente. Un practicante Chan con sabiduría, sin interés personal, puede ser verdaderamente objetivo cuando se confronta con las personas y situaciones. Su juicio es bueno y su comprensión es clara. Él o ella influencia en los demás a través de servirse de ejemplo para ellos. Eso es practicar el camino del Bodhisattva.

Cuando tienes alguna experiencia de vacuidad no es necesario que estés completamente liberado de angustias. Sin embargo, tienes suficiente experiencia para controlar tu mente y mantener la compostura en frente de las circunstancias, así como cierto grado de sabiduría. Sabes cuáles son tus defectos y los admitirás con franqueza a otros. Para “comprender tu mente”, lo cual es muy importante en la práctica Chan, antes de nada hay que ser conciente de cuáles son tus tribulaciones y cuándo se producen. Las tribulaciones normalmente son causadas por contradicciones entre el entorno y tus pensamientos. En otras palabras, las cosas no son de la manera como tú quieres que lo sean. Las tribulaciones son como ladrones. Si te confrontas con ellos directamente, se marchan. Si no nos ocultamos a nosotros mismos de nuestros propios defectos y sufrimientos, desarrollaremos una mente cada vez más clara, honesta, modesta y compasiva. Creceremos para ser capaces de decir toda la verdad y de hacer lo que debamos.

Utilizamos los métodos de práctica Chan para purificarnos a nosotros mismos mentalmente y para desarrollar nuestra sabiduría y compasión. Esos incluyen los métodos de meditación tales como la cuenta de respiración, recitación del nombre del Buda, práctica del hua-tou e iluminación silenciosa, así como postraciones, recitación, la práctica de la ausencia del yo, y la comprensión del concepto de vacuidad. Los cambios en nuestro comportamiento producen cambios en nuestros conceptos, y viceversa. Esos dan como resultado la purificación de nuestras mentes y cuerpos y finalmente producen la sabiduría del no-yo.

La protección espiritual del medio ambiente ofrece una base para la protección del ambiente físico. La protección ambiental comienza con la simplificación y purificación de nuestras vidas. Usa lo que es necesario, y no desperdicies nada. Deberíamos ser frugales, así como estar contentos con y agradecidos por lo que tenemos. Debemos salvaguardar nuestro medio ambiente contra los diferentes tipos de contaminación por el beneficio de todo el mundo. Deberíamos aplicar los conceptos y principios del Chan a todas nuestras actividades. Cuando comemos en un monasterio durante el retiro, no desperdiciamos ni una cucharada de sopa ni una boca de comida. Después de cada comida, cada uno de nosotros limpia su propio plato, cuenco sopero y palitos con agua potable y bebe el agua que utiliza. También deberíamos mantener esta actitud en casa y evitar el desperdicio.

Las personas en el mundo moderno están acostumbradas a tirar todo lo que no desean o quieren. Mientras están desperdiciando las cosas que compraron con su propio dinero, están malgastando los recursos que pertenecen a todos los seres sensibles. Con el agotamiento de los recursos de la tierra y el aumento en la población humana, no puede haber protección ambiental sin purificar nuestras mentes y simplificar nuestras vidas.

La práctica Chan unifica nuestro mundo interior subjetivo con el mundo exterior objetivo. La práctica Chan no tiene como objetivo producir algún estado beatífico feliz, ni de auto-confrontación, ni un escape de la realidad. Nosotros, como practicantes, debemos manifestar en el mundo exterior lo que experimentamos interiormente. Debemos compartir nuestra práctica, conceptos y experiencias con los demás y enseñarlos a hacer lo mismo. De esta manera, podemos influenciar a los demás para ayudarnos a llevar a cabo esta misión de la protección ambiental espiritual.

Es nuestro deber salvaguardar el ambiente natural. Para llevar a cabo esta misión, es necesario para cada uno de nosotros reconocer la gravedad del problema y hacer algo real y físicamente al respecto. Los conceptos orientadores y métodos prácticos del Chan pueden ayudar a purificar nuestras mentes y la sociedad en su totalidad así que podemos proteger el ambiente natural más concienzuda y efectivamente.