sábado, 18 de noviembre de 2011
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Cuando la mente permanece en un punto
La esencia del Chan
Cuando la mente permanece en un punto, no hay nada que no pueda lograrse.

Diálogo entre el maestro Ling Yuan (maestro del maestro Sheng Yen) y maestro Xuyun (gran maestro del maestro Ling Yuan) en un retiro invernal de siete días celebrado en el año 1947. Fue apuntado por el maestro Ling Yuan como “Discursos del Dharma del antiguo gran maestro” en el libro chino titulado “Colección de Charlas sobre el Dharma del Maestro Xuyun (Nube vacía),” páginas 177 y 178.
El gran maestro (Xuyun) me preguntó (Ling Yuan): ¿Qué método estás empleando? Yo (Ling Yuan) contesté: “Recito el nombre del Buda e investigo el Chan. Practico tanto el Chan como la Tierra Pura.”

Pregunta:
“¿Cómo puedes estar investigando el Chan mientras estás recitando el nombre del Buda?” Yo dije: “Cuando recito el nombre del Buda, existe la duda escondida en mi consciencia sobre quién está recitando el nombre del Buda. Así, aunque estoy recitando el nombre del Buda, también estoy investigando el Chan.”

Pregunta:
“¿Hay pensamientos dispersos o no?”

Respuesta:
“Cuando el método del pensamiento correcto es puesto en marcha, a menudo los pensamientos dispersos están con él. Sin embargo, cuando el pensamiento correcto es abandonado, tampoco hay pensamientos milagrosos, puros y tranquilos.”
El gran maestro dijo: “Este estado puro y tranquilo es pereza, (Ya estás alejado del método.) Como una piedra empapada en agua fría. Si uno es así, aunque practique mil años aún seguirá siendo inútil. Uno debe producir el pensamiento correcto con una mente valiente y perseverante, investigando hasta el final y ver realmente quién está recitando el nombre del Buda. Sólo entonces la investigación puede hacerse añicos. Tú deberías practicar con gran determinación.”

Pregunta:
“He oído que el gran maestro entró en samadhi durante dieciocho días en la Montaña Chung Nan, ¿hubo una mente que entrara en samadhi? ¿O no hubo una mente que entrara?”

Respuesta:
“Si hay una mente que entra en samadhi, entonces uno no puede estar en samadhi. Si no hay mente que entra en samadhi, entonces se es como una estatua hecha de madera o arcilla. Cuando la mente permanece en un punto, no hay nada que no pueda lograrse.”

Pregunta:
“Me gustaría ser como el gran maestro y entrar en samadhi, por favor, enséñeme.”

Respuesta:
“Entonces debes examinar el hua-tou.”

Pregunta:
“¿A qué llama hua-tou?”

Respuesta:
“Hua es en realidad un pensamiento disperso. De hecho, tú estás en ese momento hablando contigo mismo. Antes de que surjan los pensamientos dispersos, uno debe iluminarse en ellos. Mira solo para ver: ¿cuál es el rostro original?” A esto se llama contemplar el hua-tou. Si los pensamientos dispersos ya han surgido, todavía tienes que generar el pensamiento correcto para que los malos pensamientos perezcan por sí mismos. Si uno anda dando vueltas con pensamientos distraídos, entonces el sentarse en meditación no tiene sentido. No obstante, si uno genera el pensamiento correcto y éste no es lo suficiente serio o firme, entonces el Hua es impotente y sin duda alguna surgirán los pensamientos distraídos. Mientras se practica, se necesita tener una mente valiente y perseverante, similar a la situación de cuando tus padres han pasado a mejor vida (y tienes innumerables cosas que debes hacer). Los antiguos dijeron: “Es como vigilar el palacio del emperador, mirando con atención desde la cima de los muros de palacio,” o “Si no has aguantado el invierno que nos cala hasta los huesos, ¿cómo esperas oler la fragancia de las flores del ciruelo?”

(Estas palabras siempre eran repetidas por el gran maestro en los retiros de siete días.) Si no hay ni pensamientos distraídos ni tampoco hua-tou, entonces sentarse allí con una mente vacía es como una piedra empapada en agua helada. Uno podría sentarse por innumerables Kalpas y todavía sería inútil. Si deseas investigar el Chan, entonces esta es la única forma. Si no quieres hacerlo así, entonces no investigues el Chan. Uno debe tener esta mente valiente y perseverante, como una persona luchando contra diez mil personas; yendo hacia adelante sin retroceder ni perder terreno. Recitar el nombre del Buda debería ser así, recitar mantras debería ser así. La mente del nacimiento y de la muerte es firme y determinada, aumentando día tras día. Si uno puede ser así, la práctica progresará.

(El artículo anterior es un diálogo entre mi maestro, Ling Yuan y su gran maestro, Xuyun. Fue documentado por el maestro Ling Yuan como “Discursos del Dharma del antiguo gran maestro” en el libro chino “Colección de Charlas sobre el Dharma del Maestro Xuyun (Nube vacía))”